¿Alguna vez te has preguntado por qué un plato podría llamarse “mote de queso” o “alegría de burro”? En la Costa Caribe, los nombres de las comidas no solo describen sabores, ¡también cuentan historias y despiertan sonrisas! En Barranquilla, la imaginación no se limita a los carnavales; también vive en los apodos únicos de sus recetas. Prepárate para un recorrido lleno de anécdotas, cultura y, claro, mucha sazón costeña.
Arroz de "cocoroco"
Aunque suene a trabalenguas, este plato no lleva coco como se podría pensar. El “cocoroco” hace referencia a un trozo de pescado que se utiliza como base del arroz. Un nombre curioso que representa la creatividad costeña.
Mote de queso
¿Por qué “mote”? Se dice que el término proviene de las palabras indígenas que describían una mezcla o masa espesa. Este plato típico de ñame, queso costeño y suero es un homenaje a las raíces de la región.
Cabeza de gato
Tranquilo, no es lo que parece. Este es un postre típico a base de panela, coco y yuca, cuyo nombre se atribuye a la forma ovalada que toma al servirse.
Butifarra
Este embutido tan característico del Atlántico no solo se disfruta por su sabor, sino también por su historia. Su nombre proviene de influencias españolas, pero el toque costeño lo convierte en algo único, especialmente cuando se acompaña con bollo limpio y limón.
Chicha de maíz
Aunque el nombre "chicha" puede sonar exótico, se trata de una bebida fermentada hecha a base de maíz. Su origen está ligado a celebraciones comunitarias donde la chicha era el acompañamiento ideal para compartir.
Cabeza e' perro
Uno de los nombres más particulares. Este plato consiste en una mezcla de queso costeño y suero con plátano verde frito o yuca. Nadie sabe a ciencia cierta de dónde viene el nombre, pero su sabor es puro Caribe.
La creatividad barranquillera se refleja en cada nombre curioso de sus platos típicos, donde las risas, la tradición y el sabor se unen en una experiencia única. Este Carnaval, deja que el auténtico sabor del Caribe te acompañe con Lorenzano, Friko y Antillana, marcas que llevan la alegría de nuestra tierra a tu mesa. Porque quien vive el Carnaval es quien se lo saborea, y cada bocado es una invitación a celebrar con orgullo y sazón nuestras raíces.