En Barranquilla, la música no solo se escucha, también se siente en los fogones. El tambor alegre, protagonista de muchas melodías del Carnaval, tiene un vínculo curioso con la cocina local: su ritmo marcaba antiguamente el tiempo para ciertas preparaciones.
El ritmo en la cocina
Se cuenta que mientras los tambores sonaban, las mujeres preparaban el sancocho en grandes ollas comunitarias, siguiendo los tiempos del ritmo para añadir ingredientes. ¡Literalmente, cocinaban al compás de la música!
Platos que saben a tambor
Hoy, esa conexión sigue viva. En las cocinas barranquilleras, los tambores acompañan la preparación de platos tradicionales como el arroz de lisa o las carimañolas, porque, como dicen, “sin música, la comida no tiene alma”.
El tambor en las festividades
Durante el Carnaval, los tambores también marcan la apertura de las cocinas callejeras. Es común encontrar puestos de fritos donde los ritmos del tambor alegre animan a los cocineros y clientes, creando una experiencia completa de sabor y música.
Ritmos y recetas heredadas
Muchos aseguran que escuchar los tambores mientras cocinan les conecta con sus raíces. Por eso, preparar un mote de queso o unos buñuelos de frijol al son de la cumbia es casi un ritual que se transmite de generación en generación.
El tambor como inspiración creativa
Hoy en día, chefs locales usan el tambor como metáfora en sus menús, creando platos que juegan con contrastes, texturas y colores que recuerdan los vibrantes ritmos del Carnaval.
El tambor alegre no solo marca los ritmos del Carnaval, también late en las cocinas de Barranquilla, donde música y gastronomía se fusionan en una celebración única de tradición y sabor. Este Carnaval, deja que esa conexión entre ritmo y cocina cobre vida en tu mesa con Lorenzano, Friko y Antillana, marcas que invitan a saborear lo auténtico de nuestra región. Atrévete a vivir el Carnaval con el alma costeña en cada bocado, porque el verdadero sabor se siente, se escucha y se celebra.